

Aunque lo haya negado en más de una ocasión, de tanto en cuanto encuentro la revista Vogue inspiradora. En este caso, me refiero a uno de los pocos artículos que trae la revista y que una ojea por no terminar de consumir los 3,50 euros que cuesta en 15 minutos de simples fotos ininterrumpidas. Louise Bourgeoise era la celebrity; y el retrato que se adjuntaba una maravilla: una señora viejísima, mirada perdida y un gorrito como el que le ponen a los bebés en el hospital cuando acaban de nacer. No sabía qué era pero, el poder observar la fotografía y el titular del artículo a la vez, me estaba descuadrando: "Una mente maravillosa" decía. Me parecía de un cinismo, el reconocer la mirada de mi propia abuela, enferma de alzheimer, en esa fotografía y que rezase una mente maravillosa, que me dio por copiar (que no calcar) el retrato. Además recogía el artículo una frase, al parecer célebre, de la autora: "el arte es una garantía de cordura"; pensamiento inmediato: "que se lo diga a Van Gogh". Cuento todo esto, no porque vaya a ponerme a reflexionar sobre el concepto de locura, no, sino porque hace poco, hice el segundo de los dibujos que aparecen y el hacerlo me trajo mucha, mucha calma. No quiero que se interprete, como "sí, yo hago arte y me relaja", sino que poder expresar lo que YO siento, en mi caso, dibujando, es algo que me hace sentirme, al menos, afortunada.
Lo que quiero decir es que, tal vez soy tan mala con las palabras como Louise, y no tan buena como ella con las esculturas, pero en cualquier caso y por esta ocasión, creo entender un poco más aquello de "el arte es una garantía de cordura".
Vosotros os diréis que los dibujos estos, sólo los ha podido hacer una enferma.

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